Hay decisiones que no pesan por lo que eliges, sino por todo lo que parece venir después: una mudanza, una ruptura, un cambio de trabajo, una conversación difícil, una inversión de tiempo, una renuncia. En esos momentos, la mente suele llenarse de voces: lo que esperan los demás, lo que “deberías” hacer, lo que da miedo perder y lo que sería más cómodo evitar. Escucharte no significa seguir el primer impulso ni convertir cada sensación en una señal definitiva. Significa crear